Manejo a toda velocidad por la autopista de 3 carriles hacia la nada, la lluvia cae en el parabrisas con gotas que se transforman en rios diminutos a la inversa de la gravedad, me encuentro viendo entre dos haces de luz hacia una linea blanca intermitente, sin música, solo el sonido inevitable de la fricción con el camino impuesto. Me acerco a una curva, no la veo con la claridad que debiera, aún así alcanzo a dar un giro leve hacia un lado inhóspito, terminando en el aire con el tiempo por un segundo detenido de cabeza, tengo colocado el cinturón de seguridad, un instante me parece que me encuentro en mi mente, con el otro, y por primera vez me muestra lo fútil de las preocupaciones, lo inútil del momento, y sobretodo la falta de control, existe una posibilidad que tenga algo que ver que estoy de cabeza, por que todo esta al revés de como siempre lo visualicé, o tal vez esto sea lo inverso, es tan importante tu primer encuentro como el último, es tan importante la primera vez como la última, por que todo de cabeza parece principio o fin, solo depende de la perspectiva, el momento, el lugar y la complejidad inventada.
Doy un nuevo giro por el aire, nuevamente el momento se arresta en un pensamiento, el amor de mi vida, no lo encuentro, lo encontre, es mio, lo vuelvo a encontrar, ahora si es mio, el amor de mi vida, no lo veo, ahi esta, lo agarro, no más, pero ahora si, por que se mueve tan rapido, ló alcanzo, no logro atrapar, por que es tan brillante, ya no la veo, ahora tengo la sensación que me sigue, volteo y no esta, donde esta el amor de mi vida, busco por todos lados menos en mi ser, de cabeza lo veo, de cabeza lo encuentro, todo es cuestión de prespectiva, siempre estuvo ahí, esta en todos, esta en mi.
El cinturón me aprieta, me aferra a un asiento que tiene la misma inercia que yo, y probablemente el mismo fin que yo, capaz de protegerme no es, por que en mi no hay protección contra lo que soy, no existe un cinturón de seguridad para mi ser elevado, solos estamos en la busqueda de tu ilusión, de tu motivo, me veo reflejado en el espejo retrovisor, veo un niño asustado en la cara, pero me fijo en los ojos, maduros por las experiencias, no han perdido el tiempo de tenerlas, ojos de miedo fingido, ojos que solo muestran el fin de alcanzar la caida. Ojos de esperanza por encontrar el origen de las dudas.
La inercia me empuja hacia un costado, la inercia me lleva hacia el otro lado, mi cabeza no alcanza a mi cuerpo, en el último instante veo mi vida como un todo, no una suceción de imagenes, si no un todo a mi alrededor, lo maravilloso no es lo que paso, si no lo que logramos captar en la empatia del momento, la felicidad implicita, la tristeza de abandonar lo que te hace feliz, el esperar que exista algo mas, todo es una ilusión, por que lo que vivimos es lo que debemos vivir, de todas maneras la suma de la empatia siempre es lo que debe ser, y todos aprendemos lo mismo, aunque por diferentes caminos, somos iguales tu y yo, tu con tus dudas y yo con las mias, ambos esperando que seamos tan diferentes pero iguales, sonrio, sonrio por que logro recordar, y al recordar uno extraña, y si se extraña se quiso. Se amó. Mi tiempo se va en un último suspiro, tranquilo, el fin esta cerca, una mano me protege el corazón, otra me agarra mi alma de la mano, un aroma dulce cubre mis sentidos, nunca estuve solo, nunca estare solo, mis hermanos estan conmigo, mis pensamientos estan conmigo, yo estoy y estaré siempre conmigo. Tú eres Dios.